Queremos determinar por nosotros mismos qué detalles personales compartimos con los demás y cómo se usan. No queremos que todos sepan lo que hacemos o pensamos. No queremos que nuestro jefe sepa lo que discutimos con nuestros amigos. No queremos que nuestra información personal sea malinterpretada fuera del contexto original. En otras palabras, queremos algo de privacidad por favor.


Pero eso es cada vez menos evidente en un mundo donde las innovaciones digitales nos rodean y, literalmente, comienza a meterse bajo nuestra piel. Por lo tanto, la privacidad es importante. Nos protege contra empresas intrusivas y un gobierno omnisciente. El objetivo es mantener un equilibrio de poder entre el individuo y la sociedad. En un estado democrático, esto no solo es de interés personal sino también de interés para la sociedad en general. Es por eso que la privacidad es un derecho fundamental. Las fuertes leyes europeas protegen la privacidad de todos los ciudadanos en suelo europeo.

Lamentablemente, estas leyes son complejas y vagas. Ofrecen poca orientación concreta a los diseñadores y desarrolladores de sistemas. Este es un problema si desea diseñar sistemas amigables con la privacidad. Por ejemplo, aplicando la filosofía de privacidad por diseño, que exige que los requisitos de privacidad se tengan en cuenta desde el principio y durante todo el ciclo de vida de desarrollo del sistema. Esto hace que la privacidad, como la seguridad, sea un atributo de calidad del software. La privacidad por diseño es un requisito legal a partir de 2018. Pero también puede usarlo para ir más allá del mínimo requerido por la ley, y usarlo como una fuerza innovadora.

Pero, ¿cómo hacer que la privacidad sea concreta por diseño? Y cómo aplicarlo en ¿práctica? Esas preguntas son respondidas por este documento técnico. Existen muchas tecnologías que mejoran la privacidad, pero estas solo son relevantes una vez que comienza a desarrollar su sistema.


¿Pero donde y cómo comenzar?

Las estrategias de diseño de privacidad tienen como objetivo responder esa pregunta. Traducen vagas normas legales en requisitos de diseño concreto. Proporcionan puntos de conversación para explorar el diseño del sistema. Guían los bocetos de diseño iniciales en una dirección amigable con la privacidad, lo que obliga a uno a tomar decisiones fundamentales de diseño desde el principio.